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España, Política

Guasa estival

A veces le tengo que agradecer a los políticos españoles que tengan guasa y me recuerden que el tópico del español gracioso tiene su base… Me he topado con la última cornada de Bono a Sebastián, el Ministro de Industria, a cuenta de la costumbre de este de no llevar corbata en verano a los plenos, y no me ha quedado más remedio que reirme. Habrá quien considere que el asunto es una frivolidad absurda, incluso quien se escandalice porque los diputados (o un serio abogado como yo) dediquen su tiempo a semejantes diatribas… Y puede que los nórdicos lo tomasen en serio (y no me refiero al estereotipo de la “falta de humor”, sino a su sensibilidad al calor). Pero yo no puedo evitar sonreírme y tomármelo a broma.

Hace un par de años, Bono, presidente del Congreso, le regaló una corbata a Sebastián durante uno de los plenos porque era el único que no la llevaba. Sebastián le respondió que su departamento permitía ir sin ella, salvo en actos oficiales, y se mantuvo en sus trece, es decir, descorbatado; se cuenta que Bono preguntó si aquello (un pleno extraordinario del Congreso) era entonces una reunión folclórica. El contexto: Industria había decidido que la temperatura media en el Ministerio fuese de 24 grados, para concienciar sobre el abuso del aire acondicionado gracias al cual, según algunas parlamentarias, aquello parecía Siberia. La anécdota tuvo gracia entonces, pero la repetición la hace aún más hilarante.

En esta ocasión, el buen humor y la sorna de Bono han ido por lo ejemplarizante, y le ha dicho a Sebastián hace unos días que agradece que los diputados lleven corbata porque así le ayudan a él, como presidente de la Cámara, a mantener la disciplina con la vestimenta (por lo visto, si los ujieres van sin corbata, se arriesgan a ser sancionados). Sebastián replica que, aparte de a las eléctricas, a nadie le molesta que él vaya sin corbata, y que no tiene nada de civilizado pasar calor. José Bono, no contento con las vueltas que ha dado la cosa, ha explicado que dentro del Hemiciclo no es fácil controlar la temperatura y que gracias a una serie de termómetros (atención) regalados por el propio Ministerio de Industria, ha podido comprobar que la temperatura en su escaño es de 27,5 grados y en el de Campos (otro diputado) llega a los 28,8. Los actores suelen decir que hacer reir es de lo más difícil.

Hasta aquí la anécdota. Para terminar, diré que, sobre todo en verano, me alegro de trabajar aquí y no en, pongámonos en lo peor del calor estival, Andalucía.

 

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